domingo, 2 de febrero de 2014

Wreck it all

El número de historias que he vivido es el mismo que los finales. Siempre me ha encantado proclamar mi vena artística pero sale más bonito en las situaciones de desastre, sin embargo esta vez no voy a sentarme a esperarlo porque sé que va a venir, siempre viene. Y en lugar de tenerlo en la cabeza voy a escuchar lo que me dice Andrés, porque Andrés sabe. Los desastres llegan siempre a mi vida como patadas imantadas y lo que más duele es saberlo, saber que haga lo que haga siempre llegará el momento. Los finales, el caos y las lágrimas me han perseguido toda la vida y sin saber en qué respiración voy a notar ese vendaval que no avisa, pero llega. Todo va a volverse gris, entonces por qué luchar, por qué sostener las ganas para aguantar. Por ser y sentir libertad, por mi música, por los acordes que me invento, por todas las veces que desafino, por emocionar, por mancharme las manos de pintura porque eso de los pinceles nunca me sonó bien, por las ganas que tengo de follarme al viento, por hacer contigo todos los verbos de la primera conjugación sólo porque terminan en -arte, porque a veces te quiero. Pero no, nunca valdrá la pena de después, porque volverán las noches sin salir y las duchas frías, porque volveré a pintar mis desastres, pero tú no, tú no vas a volver, así que comprende que me la suda vivir con la certeza de que venga quien venga no va a sacarme esa risa insoportable de Ruth cállate que das vergüenza ajena, y si pasa, no vas a ser tú quien me lo diga.




"No digo que fuera un infierno, el infierno vino después."

No hay comentarios:

Publicar un comentario