jueves, 22 de septiembre de 2011

siempre ha sido muy puta, va de pintor en poeta



"Pertenecer"ser miembro de una tribu, un club de fútbol o una asociación de vecinos en la que no sea siempre el raro, el sospechoso. Inaugurar rituales del afecto que sobrevivan sin oxígeno, plantas que florezcan aunque no las riegue un ordenador portátil que me preste su memoria, una piel ajena que no acabe por sobrarme. Algo, alguien más que yo a quien odiar los domingos por la tarde. Este vacío está repleto, es un ascensor que avanza de costado, un tren submarino, un avión recorriendo la carretera secundaria por la que hago auto stop con las manos en el bolsillo para maldecir sin ganas a los coches que no paran que no adivinan adónde quiero ir, para ignorar a los que se detienen y me ofrecen un viaje hacia el pueblo que ya no me interesa visitar.
SoloPorque no aprendí a pertenecer del todo a nadie y siempre me pareció una cursilada el asunto del zorro y el principito. Puede que muera solo pero eso de dejarse domesticar como requisito para ser querido me sigue sonando a trueque en el que alguien pierde y casi siempre soy yo.
SoloAunque esta noche la memoria de tu cuerpo lata pegado al mío y me muerda los labios para no rogar que te quedes, que te marches para siempre, que nunca hayas venido, que me abras otra vez ese refugio de sangre envuelta en gemidos y me encierres en él durante cinco eternidades. Cuando te vayas
cierra la puerta al salir, querida. Soy inmortal pero a veces lo olvido y tú me lo recuerdas cuando es demasiado tarde. Ya no estás. Y sigo soloNo se está tan mal si logro sintonizar una radio con canciones que me digan quién soy si me reconozco y me saludo y decido caminar lo que me queda de domingo
sin suicidarme.






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